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Raúl Barreras
Cocina de autor con sabor lusitano
Pestana Caracas presenta una exquisita propuesta gastronómica que ya seduce los más exigentes gustos capitalinos; una oferta culinaria basada en la cocina de autor de su chef ejecutivo, Raúl Barreras
Uno de los principales intereses de Raúl Barreras, chef ejecutivo del Pestana Caracas, es el de marcar al hotel como una compañía portuguesa pero sin desvincularlo de Venezuela. Su idea es cuidar la idiosincrasia de ambas tierras, teniendo en cuenta que la comunidad más grande fuera de Portugal está en nuestro país. “Estamos hablando de una colonia muy grande de portugueses, gran parte de ellos de Madeira, donde comenzó toda la historia de Pestana”. Con más de 20 años a cuestas como chef, Raúl Barreras no ha tenido temor en dejarse seducir por la mezcla de sabores recopilados en los 23 países a dónde su cocina lo ha llevado. Su peregrinaje ha sido tan largo como enriquecedor: desde Noruega, su país natal, donde sirvió por ocho años a la familia real, pasando por la diversidad gastronómica y cultural de Tailandia, India, Dinamarca, Suecia, Holanda, Francia… hasta llegar a Venezuela, donde el aroma y sabor de nuestros productos, incluyendo desde mangos hasta tequeños, definitivamente lo cautivaron. Ahora, la intensión gastronómica de Barreras es la de ejercer su cocina de autor incorporando la idiosincrasia portuguesa a la cultura culinaria venezolana. “Usamos el producto venezolano, que tiene una alta calidad sobre todo en las frutas: el mango, la fresa… Teniendo en cuenta esto, lo combinamos también con la cultura portuguesa: el bacalao, los pescados, los mariscos, es una fusión que realmente llena las expectativas de los clientes”. Comprometido así con las artes culinarias desde la perspectiva contemporánea de la cocina de autor, Barreras rescata desde Ribeira Brava Restaurant, los cimientos de la gastronomía lusitana para replantearla en un contexto minimalista y de vanguardia. Egresado del Instituto Noruego de Gastronomía, Raúl Barreras cuenta con una fascinante trayectoria en Europa que le vincula con el Castillo de la Monarquia Noruega, donde fue Chef Ejecutivo desde 1997 hasta su arribo a Venezuela en 2003. En 2004, asumió como Chef Ejecutivo del Hotel Tamanaco Intercontinental, posición que también ocupó en el hotel J.W. Marriott hasta su incorporación al staff de Hotel Pestana Caracas. Y es el ambiente y la clientela del Pestana lo que le ha llevado a crear platos como el “Bacalao Lisboa”, o su versión de la tradicional Feijoada Brasilera, fruto de esa exótica mixtura de cultura y razas que dan resalte a la cocina carioca. “Esto lo combinamos con la caipirihna, con la caipiroska, tragos tradicionales brasileros y es algo innovador y diferente. Eso es realmente lo que quiero hacer con mi gastronomía: ser un poco diferente”, dice Barreras. Con respecto a su conocimiento sobre la gastronomía portuguesa, el chef del Pestana, explica que además de haber vivido siete meses en Portugal, cuenta con formación sobre lo que es la comida mediterránea, costeña. “He estado mucho en Lagos, cerca de Valencia, España, y allí hay una cultura muy costeña donde se utiliza mucho el marisco y el pescado. De esta parte es de donde más conocimiento tenía. Al saber que voy a ingresar a Pestana, me informo aún más para enfatizar lo tradicional o lo que más impacta al portugués, como es el pastel de nata, el bacalao, las croquetas de bacalao… todas esas cosas que realmente llaman mucho la atención por su idiosincrasia culinaria”.
 Junto a Barreras trabaja un equipo de cocineros que lo ha acompañado desde hace cuatro años y medio. “Es gente joven, con mucha hambre de aprender, mucha iniciativa y creatividad. Ya conocen mi estilo de trabajo y mi técnica”. En total son 37 personas laborando en la cocida del Ribeira Brava. “Me gusta romper con lo que hace todo el mundo, hacer un montaje diferente de mis comidas; no trabajo nada en montones, sino que todo es muy personalizado porque tienes un mejor contacto con el cliente”. Los buffets ejecutivos de Barreras, de lunes a viernes, son muy alternativos y temáticos. Se entregan tres proteínas y tres contornos con su buffet de ensaladas y seis variedades de postres para un almuerzo diferente. “Se ha hecho así porque es para aquella persona que tiene sólo una hora para comer y quiere almorzar bien. Es temático porque todos los días cambia, un día es mediterráneo, el otro es mejicano, luego tailandés, al siguiente día es chino, y terminamos con el criollo y es algo que marca la diferencia”, concluye el chef.
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